Nueva devoción, fuente de inspiración, fuente de amor, y un refugio. Musa entre mis pensamientos, inquilina de mis sueños, luz incandescente que ciega, que aleja de las sombras. En ti veo a dios y en Dios espero que perdones mis demonios, que con tu toque santo, cures mis heridas, yo escucharé tu palabra e intentaré cicatrizar.
Tu cuerpo, poesía que debe ser leída, de tus labios que combinan, y tus ojos que riman. Tu caminar, redoble de jazz, tu cabello a la disposición del viento, con la mirada en el horizonte intentando ver el futuro, intentando alejarte del bullicio, cerrando los ojos y descansando en mi pecho, nos perdemos en un mundo lejano donde solo se existe de a dos, y ellos dos son todo el mundo.
Un pequeño sillón sirve y sobra, cómo refugio o nido de amor, cómo escapatoria o distracción, espacio seguro de noches en vela, con lágrimas y risas, con tu historia y la mía. Pequeño sillón testigo de nuestro amor. Nosotros aquí en verano cuando en las calles frías se siente el invierno abrasador. Nosotros aquí amándonos, cuando allá afuera solo saben del odio. No nos distraigamos de nuestro amor, sigue acercándote, sigue demostrando tu alma.
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