¿Recuerdas cuando del mercado regresabas con mil historias que contar? Te quedabas horas platicando y yo escuchando, hasta que el calor del mediodía nos daba sed y destapabas una cerveza fría.
De tus amigas me platicabas, de tus padres te acordabas, y después de llorar, con nuestra propia piel nos curamos, cerrando heridas, contando arrugas, explicando cicatrices.
Intentando quitarnos la armadura; solo tus manos suaves y tus ojos fueron capaces de bajar mi guardia, con tus palabras resonando en mi interior. Produces energía, mucha luz exhalando de tu alma. Con tu tocar iluminas a las personas, con tu alma logras sanar.
Del mundo que proviniste, llegaste y te adaptaste, y cuando el momento arribó, el destino nos juntó. Todo planeado por fuerzas mayores.
Sentimientos que llenan cuando te veo. Y por fin, cuando tu mirada me encontró, desperté de un sueño largo; me encontraba cansado, hilando pasos sin sentido, viviendo aburrido, sin saber qué significa la palabra «amor», pero lo he aprendido, de tus labios lo he aprendido.
Vagabundo por las calles frías, parando en cada esquina, buscando algo que desconocía… Eras tú la pieza faltante, el arte de quién eres, mi vida.

Se aceptan los comentarios, críticas también