En nuestra lejanía, te extraño. Aun así, haya pasado un día, al momento de tu partida, o incluso antes de que te vayas, ya te extraño. Extraño tu cuerpo y tu presencia. Tus piernas y la curva en tu cadera.
Los besos que das me completan, alimentan el amor que siento por ti. Te extraña mi cama y mi lado derecho. Te extraño con todos mis sentidos; mis ojos extrañan los tuyos, mis labios tu piel, mis oídos tu voz, tu dulce aroma.
Así, cuando el sol sale, tú eres lo primero que pienso, me duele cuando te vas, extraño mucho cuando no estás.
Tan fácil has entrado, y ahora no quiero que te vayas. No te alejes de mí, descansa sobre mi pecho, quiero amarte y descansar del mundo, cansarnos, sentir la piel erizarse, las piernas temblar, sudar y caer derrotados, dormir abrazados.
Que escuches de mí un «te amo». De mi alma sale un suspiro cuando te veo. Mi alma ama la tuya, mis ojos se pierden en los tuyos, embriagados del otro.

Se aceptan los comentarios, críticas también