Categoría: Novedades

Lo último escrito.

  • Quiero admirarte, escultura de porcelana…

    Quiero admirarte, escultura de porcelana…

    Quiero admirarte, escultura de porcelana, yo, artista, pasando mis manos por todo tu cuerpo, como si yo fuera ciego y tú, braille.

    Admirar tu eterna belleza, mis ojos jamás se cansarán de observarte. Intento memorizar cada detalle, besar cada centímetro, que tus gemidos hagan eco, para que, cuando en la semana te extrañe, recurra a esos pensamientos.

    Ahora tiene sentido todo lo que he vivido, todo lo que he aprendido, todos los caminos me han llevado contigo. No conocía el amor. Ahora que te amo lo entiendo: eras tú quien me hacía falta. Contigo el tiempo vuela y no alcanza. El presente nos envuelve y nos aleja del ruido. El caos se ha ido, sobre todo cuando con mis brazos, bugambilias, te envuelven.

    Quiero que nos encontremos por sorpresa, que conozcas mi mundo. Quiero bailar contigo, ver los pájaros revolotear. Quiero todo contigo, quiero seguir admirándote

  • Busco tu cuerpo…

    Busco tu cuerpo…

    Busco tu cuerpo a todas horas, esperando verte, esperando volver a besarte, con mis labios navegar por todo tu cuerpo, que llenes el cuarto de suspiros. Que mis manos caminen por tu cuerpo, perdernos. El tiempo vuela, la noche se calienta. De escalofríos me lleno cuando te recuerdo, cuando te busco en la cama vacía. Sueño contigo, aun estando despierto, cuando no te tengo, dueña de mi mente. Cuando te tengo, todo mi ser te pertenece. Mi corazón salta y se detiene, mis pupilas dilatadas que delatan.

  • Que escuches de mí un «te amo»

    Que escuches de mí un «te amo»

    En nuestra lejanía, te extraño. Aun así, haya pasado un día, al momento de tu partida, o incluso antes de que te vayas, ya te extraño. Extraño tu cuerpo y tu presencia. Tus piernas y la curva en tu cadera.

    Los besos que das me completan, alimentan el amor que siento por ti. Te extraña mi cama y mi lado derecho. Te extraño con todos mis sentidos; mis ojos extrañan los tuyos, mis labios tu piel, mis oídos tu voz, tu dulce aroma.

    Así, cuando el sol sale, tú eres lo primero que pienso, me duele cuando te vas, extraño mucho cuando no estás.

    Tan fácil has entrado, y ahora no quiero que te vayas. No te alejes de mí, descansa sobre mi pecho, quiero amarte y descansar del mundo, cansarnos, sentir la piel erizarse, las piernas temblar, sudar y caer derrotados, dormir abrazados.

    Que escuches de mí un «te amo». De mi alma sale un suspiro cuando te veo. Mi alma ama la tuya, mis ojos se pierden en los tuyos, embriagados del otro.

    Azul maya (Color)
  • Deseo más noches como esta…

    Deseo más noches como esta…

    Deseo más noches como esta, donde mis brazos te protejan, donde envuelvan tu cuerpo, abrazarte y del frío olvidarnos. Más noches como estas, donde de placer nos desbordemos.

    Más noches como estas, donde la piel siente, donde los pensamientos no llegan, donde, embriagados del presente, nos olvidamos del mundo exterior. La noche llega y, con ella, las estrellas; contigo, tus labios, y conmigo, tu refugio.

    Perderme en el borde de tus piernas, recorrer tus caminos y quedarme en el mirador: tu cadera. Que tus dedos entrelacen los míos y nos quedemos enredados toda la noche.
    Beber de ti, perderme en el túnel de tus piernas, sentirte temblar, sentir tus nalgas frías.

    Que mis manos recorran cada centímetro de tu cuerpo, que entren en ti y me pidas más. Que tus manos me hagan voltear la cabeza y que montes en mí. Que me vuelvas loco conmigo dentro. Que me tomes del pelo y, de tus gemidos, respirar. Que tus uñas surquen en mi espalda caminos que te sirvan de mapa.

    Que me mires a los ojos y yo entienda lo que sientes. Más noches como esta, en las que en mi pecho descanses, cansados, con calor, olvidando lo que dolió en el pasado, lo que hemos dejado pendiente, lo que preocupa del mañana. Que mis dedos en tu cabello te arrullen.

    Cansados de todo, menos de nosotros dos. Que me susurres «amor» al oído, que mis manos escriban poesía en tu espalda, que mis besos te llenen cada centímetro.

    Reescribir la historia de nuestras vidas, olvidar los capítulos tristes. Amarnos sin obstáculos, sin pensarlo mucho. No quiero darle tantas vueltas y solo sentirlo.

    Sentir mi piel erizarse, reírnos como niños, amarnos con fuerza, amarnos sin que nadie nos vea. No necesito de nadie más. Tú completas mi alma, mi cuerpo te busca cuando cerca no te encuentra.

    Título en español: El abrazo (Pareja de enamorados II)

    Autor: Egon Schiele

    Fecha: 1917

    Técnica: Óleo sobre lienzo
  • Como río, desemboco en tu mar.

    Como río, desemboco en tu mar.

    Nos une aquello que aún es ajeno y lejano a nuestra percepción, lejano a nuestro comprendimiento, lo que muchos llaman Dios, lo que otros llaman verdad. Conexión, una unión entre nosotros dos. Algo que no nos permite alejarnos, algo que parece ser eterno. Algo que parece ser arrastrado de otras vidas. Así, pase lo que pase, te sigo queriendo, deseando, extrañando cuando no te tengo. Cuando contigo estoy, me encuentro completo.

    Como río, desemboco en tu mar, me lleno de ti. Me miras a los ojos y puedo sentir tu vida. Quiero recordar cada detalle de tu piel, de tu iris, y tatuar mis labios en tu cuello, besar por completo tu existencia, buscarte solo para encontrarte, tenerte cerca. Llenar tus oídos de palabras acarameladas, reír contigo cuando necesites distracción, llorar conmigo cuando curemos la aflicción. Masajea el alma con tu presencia y permite desamarrar los nudos dentro. Déjame entrar en esos sentidos, déjame escuchar tus latidos.

  • Y de momento entendí…

    Y de momento entendí…

    Y de momento: entendí que yo me encontraba dormido, que me encontraba distraído, me encuentro cegado.

    Los placeres y el tiempo nos distraen, adquiriendo posesiones materiales intentando llenar, cuando en realidad lo que necesitamos es liberar, dejar ir y no tener nada más que a nosotros.

    Cuando abres tus sentidos, cuando comprendes que el abrir de tus ojos no es suficiente, cuando con toda tu alma sientes, despiertas; la vida cotidiana, la estructura social, el mundo de hoy en día, todo lo que nos enseñaron se torna amargo, todo deja de tener sabor, la vida parecerá no tener sentido, todo empezará a ser mundano.

    Pero es ahí cuando uno aprende cómo sentir; es en la cueva donde uno se conoce, en el silencio se escucha y aprende, en el silencio están las respuestas que buscas, en ese eco dentro de ti, pues siempre ha estado en ti.

    Del mismo aire que respiramos no somos diferentes, tú y yo somos iguales, solo tenemos que volver a sentir, como cuando éramos apenas un bebé y no entendíamos de distracciones, cuando todo te sorprendía. Cuando olemos una flor por primera vez, cuando descubriste un nuevo color, cuando contaste las estrellas y no pudiste terminar, cuando escuchaste música, cuando bailaste, cuando con tus labios tocaste otros, cuando el fuego calentó en invierno, cuando el río hizo olvidar el calor del verano, cuando te paraste en el borde de la pradera y el viento te completó, tus pulmones se llenaron, tu piel se erizó, tus pupilas se dilataron, tus fosas nasales se hincharon, y por ese pequeño instante, fuiste uno con la madre tierra, la tierra que sigue el canto de mi dios, o del tuyo, o el dios del otro, al sentimiento propio, a la verdad/presente.

    A lo único que podemos distinguir es un presente eterno, en el que el pasado solo es ese concepto de memoria, y el futuro, un anhelo del individuo. El presente donde existimos, en donde nos podemos sentir, en donde el ayer no pesa y el futuro no se piensa. Siente el aire chocar contra ti, siente tu cuerpo por completo, siente la vida que hay en ti.

  • Bailemos

    Bailemos

    Bailemos esta noche, salta de lado a lado, que la luna bendiga el camino que recorremos hoy. Deséame mucho, bésame de a poco, lento, que para amarte no existe el tiempo, no tengo prisa. Sigue bailando en tu pista, limpia el interior con aire nuevo, de tu voz me alimentaré, de tu risa viviré. No necesito mucho más, solo a ti como te tengo hoy, que del presente aprendamos, y en cada exhalación, un: «te amo escondido».

  • «Días de verano»

    «Días de verano»

    ¿Recuerdas cuando del mercado regresabas con mil historias que contar? Te quedabas horas platicando y yo escuchando, hasta que el calor del mediodía nos daba sed y destapabas una cerveza fría.

    De tus amigas me platicabas, de tus padres te acordabas, y después de llorar, con nuestra propia piel nos curamos, cerrando heridas, contando arrugas, explicando cicatrices.

    Intentando quitarnos la armadura; solo tus manos suaves y tus ojos fueron capaces de bajar mi guardia, con tus palabras resonando en mi interior. Produces energía, mucha luz exhalando de tu alma. Con tu tocar iluminas a las personas, con tu alma logras sanar.

    Del mundo que proviniste, llegaste y te adaptaste, y cuando el momento arribó, el destino nos juntó. Todo planeado por fuerzas mayores.

    Sentimientos que llenan cuando te veo. Y por fin, cuando tu mirada me encontró, desperté de un sueño largo; me encontraba cansado, hilando pasos sin sentido, viviendo aburrido, sin saber qué significa la palabra «amor», pero lo he aprendido, de tus labios lo he aprendido.

    Vagabundo por las calles frías, parando en cada esquina, buscando algo que desconocía… Eras tú la pieza faltante, el arte de quién eres, mi vida.

  • Distancia en la Lejanía

    Distancia en la Lejanía

    Hoy te dejo ir, cansados estamos. Te veo partir, de a poco dejando huellas de un amor pasado. De a poco nos hemos distanciado, de a poco nos hemos lastimado. Extrañaré el paseo, el caminar por la calle, perdernos en la ciudad, el postre y el café. Mis caricias no las sientes, mi risa te parece molesta, tus ademanes me enloquecen, tus palabras hieren. Ha llegado el final, la última brasa se ha apagado, solo hay ceniza, no hemos dejado nada para después, esto ha terminado.

    Hemos llegado a sentir el frío, aún compartiendo la cama, hemos sentido la soledad, el tipo de soledad que duele más, a pesar de tu cercanía física, la distancia emocional es demasiada. La distancia en la cama se siente a kilómetros. Tu mirada no encuentra la mía. Tus labios son hojas de papel haciendo cortes finos. Mi presencia parece enojarte. Así que me voy. Ya no te buscaré más. Hemos dejado todo y me voy sin nada. No llores demasiado por mí, que si me voy es porque te amo, o te amé, tiempo pasado.

  • El Sentir del Presente

    El Sentir del Presente

    Y de momento que entendí, que yo me encontraba dormido, que me encontraba distraído, me encuentro cegado. Los placeres y el tiempo nos distraen, adquiriendo posesiones materiales intentando llenar, cuando en realidad lo que necesitamos es liberar, dejar ir y no tener nada más que a nosotros.

    Cuando abres tus sentidos, cuando comprendes que el abrir de tus ojos no es suficiente, cuando con toda tu alma sientes, despiertas; la vida cotidiana, la estructura social, el mundo de hoy en día, todo lo que nos enseñaron, se torna amargo, todo deja de tener sabor, la vida parecerá no tener sentido, todo empezará a ser mundano.

    Pero es ahí, cuando uno aprende a como sentir, es en la cueva donde uno se conoce, en el silencio se escucha y uno aprende, en el silencio están las respuestas que buscas, en ese eco dentro de ti, pues siempre ha estado en ti.

    Del mismo aire que respiramos no somos diferentes, tu y yo somos iguales, solo tenemos que volver a sentir, como cuando éramos apenas un bebé, y no entendíamos de distracciones, cuando todo te sorprendía. Cuando olemos una flor por primera vez, cuando descubriste un nuevo color, cuando contaste las estrellas y no pudiste terminar, cuando escuchaste música, cuando bailaste, cuando con tus labios tocaste otros, cuando el fuego calentó en invierno, cuando el río hizo olvidar el calor del verano, cuando te paraste en el borde de la pradera y el viento te completó, tus pulmones se llenaron, tu piel se erizó, tus pupilas se dilataron, tus fosas nasales se hincharon, y por ese pequeño instante, fuiste uno con la madre tierra, la tierra que sigue el canto de mi dios y del tuyo y al del otro, al sentimiento propio, a la verdad.

    Lo único que podemos distinguir: es un presente eterno; en el que el pasado solo es ese concepto de memoria, y el futuro, un anhelo del individuo. El presente es donde existimos, en donde nos podemos sentir, en donde el ayer no pesa y el futuro no se piensa. Siente el aire chocar contra ti, siente tu cuerpo por completo, siente la vida que hay en ti.

  • No quiero levantarme, quiero quedarme aquí contigo.

    No quiero levantarme, quiero quedarme aquí contigo.

    Hoy no quiero levantarme, quiero quedarme aquí contigo, hoy no escojas vestidos, no escojas nada, y quédate conmigo, piel a piel desnuda, me declaro a ti, servir de guarida y de altar, aquí donde puedes platicar, aquí donde eres libre, aquí yo te sirvo de almohada el resto del día. Aquí haremos las tres comidas y beberemos cerveza desde la mañana, fumemos y a través de un hilo pásame tus ideas. Besame lento que no tenemos prisa, abre la ventana y prende un incienso, palo santo para la mala vibra, pondré el café y traeré el postre. Hagamos una historia que recordar, de sentimientos nos tenemos que llenar, de pasión nos tenemos que derramar.
    Ven aquí y no te alejes, quédate conmigo y sigamos viendo la tele, sigue abrazándome, sigue contándome sobre tu pasado, desahoga lo que tengas guardado. Seré tu confidente. Haré que sonrías, que de risas olvides las viejas heridas. Seré tu amigo, seré tu amante, seré lo que necesites.
  • No me gusta que me abracen. Pero…

    No me gusta que me abracen. Pero…

    No me gusta que me abracen.
    Pero de ti quiero que me abraces todo el día,
    De ti, quiero tus manos frías.
    Y con mi mano recorrer tu espalda lisa,
    perder el norte en tu cabello,
    admirar el mármol detallado, escultura de tu cuerpo.

    Perder las horas, el tiempo, no dormir. Soñar despiertos.
    Intoxicación de amor, de alcohol, de pasión.
    Olvidemos el lenguaje y
    tiremos bardas que detienen nuestro avance.

    En tus caderas nadar, ir y venir con la marea de tu caminar.
    Ser el aire que entra en ti, calienta y vuelve a salir.
    Quiero de ti la luz que emanas, cuando perdido estoy, cuando busco la costa, quiero de ti: tus ojos; faros que iluminan.

    Tu voz el canto de la sirena que hipnotiza. Quiero de ti, tu sonrisa, quiero tus labios, los quiero todo el tiempo, quiero buscarte por la calle y encontrarte.

    Quiero decir tu nombre, quiero susurrar y exhalar amor.
    Quiero de ti, todo, quiero de ti que me encuentres, que te veas en mi y sanemos, quiero de ti tu pasado, presente y futuro. Quiero sentirte, quiero tus sueños en mi pecho, quiero tus uñas tatuando mi cuerpo. Te quiero a ti.

  • Nueva devoción.

    Nueva devoción.

    Nueva devoción, fuente de inspiración, fuente de amor, y un refugio. Musa entre mis pensamientos, inquilina de mis sueños, luz incandescente que ciega, que aleja de las sombras. En ti veo a dios y en Dios espero que perdones mis demonios, que con tu toque santo, cures mis heridas, yo escucharé tu palabra e intentaré cicatrizar.

    Tu cuerpo, poesía que debe ser leída, de tus labios que combinan, y tus ojos que riman. Tu caminar, redoble de jazz, tu cabello a la disposición del viento, con la mirada en el horizonte intentando ver el futuro, intentando alejarte del bullicio, cerrando los ojos y descansando en mi pecho, nos perdemos en un mundo lejano donde solo se existe de a dos, y ellos dos son todo el mundo.

    Un pequeño sillón sirve y sobra, cómo refugio o nido de amor, cómo escapatoria o distracción, espacio seguro de noches en vela, con lágrimas y risas, con tu historia y la mía. Pequeño sillón testigo de nuestro amor. Nosotros aquí en verano cuando en las calles frías se siente el invierno abrasador. Nosotros aquí amándonos, cuando allá afuera solo saben del odio. No nos distraigamos de nuestro amor, sigue acercándote, sigue demostrando tu alma.